jueves, 26 de diciembre de 2013

EFECTOS SECUNDARIOS

El agente fallecido y su familia perdieron 350.000 euros por las preferentes

El policía local hallado muerto en la cárcel de Albocàsser, Julio Miralles, tenía una hoja de servicios intachable, por lo que la brutal agresión que cometió sorprendió a sus compañeros y mandos. Julio estuvo destinado en Llíria, Casinos, Aldaia y Xirivella antes de conseguir su plaza en la Policía Local de Valencia.

Tras peder su familia unos 350.000 euros en las preferentes, Julio «sufrió un trastorno», explicó su madre, y estuvo un año en tratamiento psiquiátrico. El policía local culpó a Germán Sánchez, exdirector de Bankia y familiar lejano de su madre, de haberles arruinado la vida al no haberles explicado los riesgos de la inversión en las acciones de la antigua caja de ahorros.

«Primero fue en Castellar, luego nos cambiamos a Mislata y después firmamos en Paterna. Siempre trasladábamos las cuentas a la sucursal donde estaba Germán», señaló el padre días después de la detención de su hijo. «¿Cómo íbamos a pensar que nos estaba engañando. El dinero estaba a plazo fijo. Él lo sacaba y metía donde quería. Puede que esté mi firma pero a mí nadie me explicó lo de las preferentes», añadió. Cuando padre e hijo acudían a las sucursales donde trabajaba Germán hablaban de la familia y de algunas anécdotas de parientes de la pedanía de La Punta, y firmaban todos los documentos que su familiar ponía sobre la mesa. La confianza entonces era ciega.

Luego, los vagos pretextos que les dio el exdirector de Bankia sobre las pérdidas millonarias enfurecieron al policía. Germán les dijo que no podían sacar el dinero y que le avisaría de otras ofertas inmobiliarias. Pasaron los días y llegaron los reproches e insultos que desencadenaron el acuchillamiento.

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